Cooperación en Turkana – Kenia

Si en cualquier lugar del mundo trabajar en equipo es fundamental, en el centro Saint Patrick’s es imprescindible. Unidos allí y unidos con España, se logran progresos increíbles.

Prueba de ello es este vídeo, que muestra la evolución del centro en estos años de trabajo.

 

Cartel muñecas. CON ELLAS

Centro St. Patrick ´s y Fundación San Patricio

Acogemos y cuidamos a niñas nómadas huérfanas de Turkana, Kenia.

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Instalaciones

Contamos con varias edificaciones a dos kilómetros de la población de Lokitaung.

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Misioneras

Congregación de las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia.

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Entorno

Turkana supone una inmersión a otro mundo diferente al que conocemos.

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Alumnas y Tutorías

Desde la Fundación se promueven actividades para conseguir financiación.

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Voluntariado

La Fundación promueve cada agosto campañas de voluntariado.

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Video

Nuestras alumnas cantan el himno de San Patricio.

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Localización

A dos kilómetros de la pequeña población de Lokitaung, a 200 kilometros de la capital Lodwar.

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 La Fundación San Patricio y el centro St. Patrick´s

Los comienzos del proyecto

Fue gracias a la Doctora Esther Ciancas (antigua alumna del Colegio San Patricio). Ella organiza desde 2003 un proyecto oftalmológico en Turkana, e informó a la Fundación San Patricio de que las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia habían iniciado un proyecto de acogida de niñas huérfanas, con el fin cubrir sus necesidades básicas, además de hacer posible su escolarización.

El Compromiso

Desde 2005, la fundación mantiene el compromiso adquirido. Y buscando recursos con la organización de actividades, con financiación a través de donaciones empresariales y especialmente con la solidaridad de la comunidad San Patricio, la Fundación desde España y la congregación de las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia (HSMI), en Kenia, vamos logrando el objetivo principal.

El objetivo es la mejora de la calidad de vida, cada curso, de 60 niñas huérfanas o semi huérfanas, así como su escolarización y formación en valores. En el 2004 comenzó la construcción del primer edificio, realizado y financiado por la congregación de los Misioneros de San Pablo Apóstol (MSPA), que se lo regalaron a la congregación de las HSMI. Y la Fundación San Patricio financió el primer pozo. En febrero de 2005 accedieron las primeras 24 niñas, con el centro aún a medio construir, y el 16 de marzo se inauguró el centro oficialmente por el Obispo de Lodwar (capital de Turkana).

Actividades anuales para recaudar fondos

Cada año la fundación organiza actividades que van encaminadas, fundamentalmente, a cubrir los gastos generales de escolarización y del sostenimiento del centro. (Rastrillo de Navidad de Madrid y Green Day en Toledo, chocolatadas, puestos en mercadillos de la ciudad, venta de papeletas, conciertos de la Big Band de la Fundación, y otras actividades en los colegios.

Campaña de Voluntariado en Kenia

En colaboración con la Asociación Manyatta  se organiza una campaña cada mes de agosto, en el período vacacional de las niñas. El principal objetivo es que las niñas sientan el apoyo y el cariño la mejora académica del idioma inglés, lenguaque en España trnemos por ellas. Y a través de actividades lúdicas, con diferentes metodologías de aprendizaje colaborativo y adaptándonos a la diversidad de caracteres y niveles de las niñas, se trabaja para que mejoren su inglés y sus destrezas básicas. A la vez que se trabajan aspectos de la nutrición y la higiene .

Con los voluntarios, se realiza una formación previa específica para la campaña en la que se informa al voluntario del programa general, y del programa educativo específico que se pretende llevar a cabo, que incluye logística, así como su aprendizaje en las metodologías que van a aplicar. De este modo procuramos encontrar diferentes actividades que encajen con las habilidades y deseos de los voluntarios, para que el resultado sea satisfactorio para las niñas y para los voluntarios.

Educación emocional

Tanto de los voluntarios, alumnos y otras personas vinculadas a la fundación San Patricio: solidaridad, justicia social, igualdad, dignidad, empatía, etc. implicándoles en distintas actividades beneficiosas para el proyecto, y proporcionando la reflexión hacia esos conceptos a través de la comprensión de la finalidad de la actividad que allí realizamos.

Promueve el Crecimiento personal de los voluntarios que se implican en actividades en favor del programa, ya sea a través de acciones en Madrid, ya sea a través de la campaña del voluntariado

Crecimiento personal

De las niñas del centro St. Patrick a través de la labor de las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia y la de los voluntarios en la campaña desarrollada durante los meses de agosto.

Promoción

Promoción de proyectos de desarrollo socioeconómico en el centro que posibiliten la autofinanciación de éste. (Guest House, taller de costura, agricultura).

Formación profesional

https://mcspa.org/furrows-in-the-desert/

Formación profesional de las niñas a través de talleres para que tengan una posible futura profesión, bien en el sector de la hostelería o bien a través del taller de costura o de la agricultura, que se está estableciendo en el centro. «Furrows in the desert»

Edificaciones del St. Patrick ´s nomadic girls centre

En 2023, el centro cuenta con:

  • 3 Dormitorios. Cada uno con 20 literas.
  • 1 Comedor.
  • 1 Cocina independiente con salida de humos al exterior.
  • 1 Despensa.
  • 1 Almacén de comida.
  • 3 Cuartos de baños completos para niñas.
  • 2 Duchas para ocho niñas, son unas construcciones precarias y temporales, en un futuro se reconstruirán con material de obra: piedras y cemento.
  • Dormitorios: Directora y personal (hermanas, aspirantes y novicias).
  • 1 Cuarto de baño, para Directora y personal.
  • 1 Enfermería.
  • 1 Oficina.
  • 1 Pequeño almacen y sala de costuras
  • 2 Letrinas.
  • 4 Aula – Taller equipadas con 15 sillas de pala y pizarras cada una.
  • 1 Taller de costura.
  • 1 Corral de aves, conejos, pavos, gallinas y alguna cabra.
  • 1 Almacén para los sacos de comida de reparto para las pequeñas escuelitas de los alrededores.
  • 2 Pozos.
  • 2 Depósito de agua con canalización a todo el recinto.
  • 1 Pequeña huerta con melones, berenjenas y otros frutos y hortalizas.
  • Guest House con 18 habitaciones dobles, con wc. Comedor, cocina y lugares de reunión.

Mejoras Realizadas durante el 2021-23

  • Construcción de un nuevo pozo (el anterior se había secado debido a la escasez de lluvias). Ya se ha realizado una conexión entre los tres pozos existentes en el centro, que permite la canalización y distribución del agua a las diferentes zonas del centro Guest House, residencia de niñas y huertas.
  • Ampliación de la cocina de la Guest House.
  • Sustitución del suelo y del tejado de comedor
  • Pintura de la residencia de las niñas. Actividad de un viaje en familia.
  • Nuevo gallinero
  • Desarrollo de las huertas a través del programa  «Furrows in the desert»

    Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia

    Este programa está dirigido por la Hermana Ligia Flor, de la congregación católica: Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia, contraparte de la Fundación San Patricio.

    La misión de las Hermanas Misioneras es compartir y ayudar a los desfavorecidos en entornos rurales, y especialmente promocionar a la mujer para obtener un papel social relevante a través de la labor evangelizadora.

    Las Hermanas Misioneras en Turkana

    En 2001 fueron enviadas a Turkana tres misioneras procedentes de Ecuador. Sin conocer la lengua Turkana, y apenas sin saber inglés, las Hermanas han sacado adelante infinidad de proyectos para mejorar la vida de los más pobres. A pesar de las circunstancias difíciles: sin agua, sin poder establecer una buena comunicación (tampoco con el exterior), con muy pocos recursos, y en un entorno de enfermedad y hambruna consiguieron levantar una Misión.

    La congrgación ha ido creciendo, y hoy cuenta con mas de 20 religiosas turkana, que se suman a las religiosas ecuatorianas.

    El trabajo de las Hermanas Misioneras

    Las hermanas han construido y gestionan directamente:

    • Misión y casa de formación en Lokitaung
    • Centro de niñas nómadas St. Patrick en Lokitaung
    • Casa de formación de Eldoret, donde van a crear un comedor social para ancianos
    • 12 centros nutricionales o escuelitas, para niños de 0 a 6 años, a los que proveen mensualmente de alimentos y medicinas con el soporte de la fundación Pablo Horstman
    • Reparto mensual de alimentos y medicinas a ancianos
    • Programa de cuidado de enfermos y visitas a hospitales
    • Atención a enfermos terminales

    Su labor en el Centro St. Patrick

    Se dirige a la formación integral para educar mujeres capaces de transformar su entorno y su situación social, mediante el trabajo, la actitud y una buena competencia en la profesión que elijan. Su objetivo es la creación de una sociedad pacífica y justa, ayudando al desarrollo socioeconómico de la región y a la mejora de calidad de vida y bienestar de ellas mismas, sus familias y su región.

    El entorno de Turkana

    Descripción

    Turkana supone una inmersión a otro mundo totalmente diferente al que conocemos; cuando uno llega por primera vez, queda casi paralizado intentando hacer sitio a tantas impresiones que se perciben de golpe y las sensaciones que éstas provocan. Una visión de miseria, suciedad, polvo, calor y cierta inquietud ante ese nuevo entorno. Ése es el primer impacto cuando aterrizas en a Lodwar, capital de esta región o distrito, situado en el noroeste de Kenia, cuya extensión es de 77.000 km2 y que limita con Etiopía, Sudán y Uganda.

    Los Turkana son un pueblo nilótico y hablan el dialecto: Ng’aturk (w) ana, conocido como Turkana, ocupan también una pequeña parte del sur de Etiopía. En esta región se descubrieron los restos del Niño de Turkana o de Nariokotome, de cultura más sofisticada que la asociada al Homo Habilis. Se denomina Homo Ergaster y es posible que fueran los que dieron el “salto” de África a Europa siendo, por tanto, los antepasados de los europeos, hace ya 1,4 millones de años.

    Esta región está recorrida a todo lo largo del este por el Lago Turkana, alcalino y no apto para el regadío. Las poblaciones que viven en las orillas viven de la pesca, cada vez más escasa.

    El principal problema de Turkana, es la permanente sequía que hace que sea una gran extensión semidesértica y sin posibilidades de un mínimo desarrollo socioeconómico. Esto aboca a sus 840.000 habitantes a una vida nómada, con una estructura social tribal, un modo de vida primitivo y de supervivencia, a base del pastoreo de una exigua ganadería.

    Turkana es una zona de hambruna prácticamente constante, y en la que no se practica ningún tipo de agricultura. Es una de las zonas más empobrecidas del planeta. Muchas organizaciones no gubernamentales, religiosas o civiles se esfuerzan por sacar a la población del analfabetismo, la enfermedad, el hambre y la mortalidad existentes. En la actualidad existen algunas ayudas del gobierno para formar cooperativas de mujeres para la creación de talleres textiles o explotación de plantaciones y una red de concesión de microcréditos para financiar distintas nuevas iniciativas para el desarrollo de los pocos recursos existentes.

    Cultura y Constumbres

    La vida en Turkana es fundamentalmente nómada, son diversas las tribus que conviven en un mismo territorio. Las luchas entre estos diferentes grupos en las fronteras de Sudán y Etiopía son frecuentes y el objetivo principal es el robo de ganado, que es un bien escaso. El pastoreo es la fuente principal de supervivencia en Turkana y la posesión de asnos, cabras o camellos se considera un lujo. Luchas entre los turkana contra las tribus de Los Pokot y viceversa, o entre los turkana y Meriles de Etiopía, se llevan sucediendo desde hace más de un siglo, a las armas tradicionales de lanzas y machetes o los cuchillos de alrededor de las muñecas, se han unido las armas de fuego proporcionadas desde fuera.

    Los turkana no sienten que forman parte de su país, dicen que van a Kenia si hacen algún viaje a Nairobi. La esperanza de vida está en torno a los cincuenta años, edad en la que aparentan ser mucho más mayores debido a la dureza de la vida que llevan.

    Existe la poligamia, un hombre puede tener varias mujeres, pero no a la inversa y las niñas son “casadas” a la edad de doce o trece años a cambio de una dote, consistente en cabezas de ganado. Las niñas y mujeres llevan sus característicos collares de cuentas de colores que indican su estatus social y si son casaderas o ya están casadas.

    Los hombres visten una especie de manta de algodón de cuadros, atada al hombro y muchas veces llevan sombreros o tocados de plumas. Llevan collares mucho más sencillos que las mujeres, ya que no indican su estatus social o civil. Portan unos taburetes muy pequeños para sentarse casi en cuclillas o apoyar la cabeza cuando duermen, son los ekicholongs, y un largo bastón. Muchos de ellos llevan una pulsera redonda en torno a la muñeca que es una cuchilla con la que desollar animales o defenderse de algún enemigo, el filo de la cuchilla se protege con un aro de pergamino.

    Las mujeres llevan unos vestidos hechos con telas de colores, los lessos. También atados a los hombros, con los numerosos collares de cuentas, que antes eran de hueso y ahora son de plástico. Unos son simples ristras de cuentas, otros son de dibujos y factura complicados, al igual que los cinturones que se utilizan en ceremonias. Debajo de la túnica, pueden llevar unas faldas de cuero de cabra, con cinturones de cuentas.

    Las cabezas pueden estar semirrapadas y peinadas con trenzas o una especie de rastas finas, también pueden estar teñidas de un intenso color rojo, estos peinados identifican la tribu a la que pertenecen. El cuerpo puede estar tatuado con cicatrices rituales, cuyo origen, muchas veces, se supone es curativo de enfermedades, pero todo forma parte de una simbología rica de identificación. Las orejas están perforadas y suelen llevar pendientes colgantes o redondos.

    En grandes ceremonias, se sacrifican cabras como alimento, de la cual se aprovecha todo: piel, grasa, sangre para mezclar con leche como bebida, etc.

    #Con Ellas…

    #Con Ellas, simboliza la cercanía que la comunidad San Patricio y todos los amigos de la Fundación tiene con este proyecto. Es la manera que tenemos de expresar que las niñas del centro de Turkana en Kenia, son también alumnas San Patricio y que por tanto «son de los nuestros» como dicen muchos voluntarios que han ido a conocerlas.

    Pensar en que ya hay cuatro niñas que están estudiando a nivel superior y que otras muchas logran hacer de su vida algo diferente a lo que el destino les tenía reservado, es una motivación cómo pocas en el mundo, para seguir estando #Con Ellas.

    Muchas veces pensamos lo difícil que es cambiar el mundo. Y que nuestra pequeña aportación, no va a cambiarlo. Sin embargo hay que pensar y saber, que nuestra pequeña aportación cambia la vida de personas concretas. Por eso decimos que este proyecto no cambia el mundo en general, pero si el de estas niñas en particular. Y cuando conoces sus nomnbres y sus sueños, te das cuenta de que ayudar a cambiar la vida de una sola persona, merecer la pena de todo punto.

    ¿Cuál es la situación de las niñas antes de ser acogidas?

    Las niñas provienen de tribus nómadas. Los varones de esas tribus pastorean por toda la región. Al ser una cultura polígama, los hombres mantienen varias mujeres en distintos poblados, siendo los varones quienes se desplazan por la región llevando el ganado. Así es que dejan a las mujeres y niñas en las Manyattas (choza de paja en la viven) en las distintas poblaciones. Al regresar con el ganado cada cierto tiempo a las niñas con 12-13 las casan forzosamente mediante acuerdo entre familias, siendo elemento de trueque a cambio de cabezas de ganado. Sus labores, tanto en la vivienda familiar de origen, como en la nueva son recoger y partir leña; recoger agua en grandes bidones, teniendo que recorrer grandes distancias hasta puntos donde hay pozos y posteriormente acarrearla en sus cabezas (son bidones de 20 litros); cocinar; cuidar de la prole propia y de la de otras mujeres, así como de sus maridos; cuidar de los animales, en definitiva, realizan todos los trabajos para el cuidado y supervivencia de la familia, algunos de gran dureza. Ése es su papel, por lo que la escolarización es inviable. Su situación es de abandono y de extrema necesidad.

    ¿Cómo acceden las niñas al programa?

    Las Hermanas Misioneras, en sus viajes mensuales de reparto de alimentos en escuelitas y visitas a los ancianos, detectan dónde hay una necesidad urgente de acogida, por orfandad, falta de recursos, maltrato u otros motivos. Llegan a un acuerdo con el responsable familiar al que, además y cuando es posible, las Hermanas solicitan alguna pequeña contribución en especie (leña, carbón) como pago del mantenimiento de la niña. No es tanto la pretensión de obtener el pago de acogimiento y escolarización, sino el poner en valor la educación de las niñas y, por ende, el valor de la mujer en la sociedad.

    ¿Cuál es el régimen de acogida en el centro?

    Las Hermanas Misioneras crearon en 2004 este centro de acogida para posibilitar la mejora de calidad de vida y la escolarización de niñas turkanas, la Fundación San Patricio decidió ser el soporte financiero, entre otras cosas, para garantizar la educación de las niñas. En principio en Primaria, ya que todas eran pequeñas, pero con el paso del tiempo, seguimos apoyando y financiando los estudios de Secundaria de las más mayores y haremos todos los esfuerzos posibles para que las niñas puedan acceder a estudios profesionales o incluso a la universidad. En este sentido, un grupo de voluntarios de la Fundación, que han repetido experiencia en varias ocasiones, decidió constituir la asociación Asociación Manyatta, que dedica sus esfuerzos a financiar los estudios universitarios de las niñas una vez que tienen edad para ello.

    El régimen escolar por ley es de internado en los colegios, pero las hermanas son sus tutores legales, y el centro St. Patrick’s es su casa. En los períodos vacacionales las niñas viven en el centro, excepto unos poco días en diciembre en los que, si la situación familiar lo permite, las niñas van a sus poblados a visitar a sus parientes. Ellas tienen mucha conciencia de pertenencia y están orgullosas de pertenecer al proyecto educativo de San Patricio.

    Voluntariado

    Campaña de voluntariado

    Se realiza de forma anual cada mes de agosto durante tres semanas, en período vacacional de las niñas, cuyo principal objetivo es la mejora académica del idioma inglés, a través de diferentes metodologías que se adaptan mejor a la diversidad de caracteres y niveles de las niñas y facilitan a los voluntarios su labor. Hay una formación previa específica para la campaña en la que se informa al voluntario del programa general, y del programa educativo específico para la campaña, que incluye logística, así como su aprendizaje en las metodologías que van a aplicar.

    Pasos para incribirse como voluntario

    1. Ponerse en contacto con nostros a traves del siguiente formulario.
    2. Participar en un curso inicial impartido en los primero meses del curso escolar. Es una sesión de mañana de sensibilización hacia el voluntariado en general y en la que se informa de la labor a realizar en el Centro St. Patrick’s, así como el entorno, historia y actualización del proyecto.
    3. Posteriormente a la solicitud de inclusión en campaña, se realizan entrevistas personales con la coordinadora del programa y se conforma el grupo.
    4. La formación se completa con una serie de sesiones grupales presenciales y online a lo largo del curso, donde se seleccionan contenidos y material para la campaña, así como se enseñan diferentes metodologías útiles para la impartición de clases y talleres, objetivos específicos de la campaña.

    El voluntariado de campaña de verano está abierto a personas mayores de edad, independientes, que estén dispuestas a recibir toda la formación necesaria para la realización de la labor encomendada, respetuosa con las normas de la Fundación San Patricio y de las hermanas Misioneras, así como con mentalidad abierta y tolerante hacia otras maneras de vivir y alineadas con el proyecto y la labor de las cuales se informan en el curso inicial.

    Formulario para solicitar información

    Completa la información del formulario y nuestro equipo te responderá con la mayor brevedad.

    Si tienes interés en recibir la convocatoria de la primera sesión, por favor, escribe un correo a Nacho Castellano: ncastellano@fundacionsanpatricio.org

    Testimonios

    Nada mejor que la experiencia de los que han ido, para trasladar la dimensión de esta experiencia.

    TURKANA, 2013

    “Pienso que a esta campaña todos llegamos con la generosidad un poco prepotente de lo que íbamos a dar de nuestro tiempo y nuestro esfuerzo y hemos vuelto con la sensación de haber recibido mucho más de lo que dimos. 

    Es una vivencia única, que marca para toda la vida y aporta un enriquecimiento personal a todos los niveles. En mi caso, puedo decir que para el voluntariado no existe un límite de edad y que la falta de energía a veces se puede suplir con la experiencia y las ganas de superación. Yo espero repetir»

    Picuki

    (Ángeles García, Picuki, no ha dejado de ir a Turkana, ningún año, desde que fue la primera vez. En la actualidad, sigue viajando a Turkana)

    2016

    TURKANA, 2016

    “El viaje sirve de recordatorio sobre cómo es mi realidad y de que existen otras diferentes. Aprendo, aprendo, aprendo.”

    Sergio Luque

    2016

    TURKANA, 2018

    “La experiencia vivida en Turkana es tan bonita como difícil de describir: es surrealismo mágico, es aprendizaje sin límites, es bajar el ritmo y estar en paz, es pasar noches mirando el cielo estrellado; es la música como forma de vida, es vivir cualquier película como nunca antes lo habías hecho, es derrumbar cualquier tipo de prejuicio, es cariño del
    bueno y del verdadero, es reír hasta no poder más y llorar de alegría, y de pena cuando toca marcharse; es sentirse como en casa sabiendo que estás muy lejos de casa. Es todo aquello que hace que año tras año quieras volver”.

    Cristina Carillo

    2016

    Agosto de 2019, Centre St. Patrick, Lokitaung, Turkana, Kenia.

    Siendo mi primera experiencia de voluntariado no tenía más que la expectativa de aprender, conocer una parte del mundo y probablemente, ser de ayuda para unas niñas. La parte que más peso tuvo para que me animara a ir fue la primera, pues mi momento vital me pedía una experiencia diferente de todo lo que había vivido hasta ahora, al menos por mi propia voluntad. Sentía la necesidad de escoger hacer algo diferente, de ponerme ante situaciones desconocidas y de ver cómo era capaz de reaccionar y llevarme esos aprendizajes para el resto de mi vida. Reconozco que era un pensamiento puramente egoísta, pero sabiendo que iba a tener que dar de mí durante la aventura. La cercanía con el colegio pero sobre todo la gran labor de los voluntarios veteranos explicando sus vivencias en las primeras charlas a las que acudí acabaron por convencerme del todo. 

    ¿Qué sabía antes de llegar? Sabía bastantes cosas del carácter y las situaciones que se podían llegar a vivir con las niñas, de cómo podían transcurrir los días en el Centro, de la alimentación, los bichos y otras hostilidades y el calor. 

    ¿Qué era lo que más miedo me daba? El de verdad conseguir ser útil para ellas. Me preparé mi temario de inglés  a conciencia para los grupos que me habían asignado y diferentes recursos para pasar el tiempo con ellas. La verdad que no sabía si tenía cualidades para ser un buen profesor. Las noches antes de llegar en el hotel de Nairobi, incluso repasaba que todo mi arsenal estuviera en orden.

    ¿Qué es lo que más me sorprendió nada más llegar al Centro? Lo increíblemente felices que se les hace a estas niñas cuando llegan los voluntarios de San Patricio a pasar con ellas unas semanas. Pensad en cualquier niña de entre por ejemplo 7 y 12 años que conozcáis, ahora imaginad que es huérfana, que ha sufrido abusos de todo tipo y que no tiene a ningún familiar a su cargo. Ahora pensad que esa niña consigue una oportunidad para formarse mientras se divierte y crece teniendo un techo y 2-3 comidas al día con un tutor a su cargo hasta que cumpla 18 años. Esa es la oportunidad que el Centro les brinda a estas niñas. Nosotros sólo somos un instrumento que ayuda a dar voz a esta situación. Todo esto sólo en un pueblo, de una región, de un país de los más de 190 que hay en el mundo. Esa es la realidad que me impactó más al llegar.

    ¿Cómo resumiría el tiempo que pasamos allí con ellas? Aparte de la experiencia más increíblemente bonita y enriquecedora que he vivido en mi vida, lo resumiría como extremadamente fácil la mayor parte del tiempo y extremadamente difícil a veces. Fácil porque lo más sencillo de todo son las niñas. Absolutamente normales, felices y risueñas, tristes y enojadas, responsables y admirables, traviesas y dando mal ejemplo. Había unas 40 niñas y conseguí aprenderme los nombres de todas,  saber rasgos de su personalidad y tener alguna vivencia con ellas. Poco a poco y por lo que consigues enterarte, vas conociendo sus historias y se te desgarra el corazón. Entiendes muchas cosas y a la vez no entiendes cómo pueden conseguir estar así de felices. Eso y vivir la realidad fuera del Centro es lo más difícil. Me he prometido a mi mismo darle rienda suelta a contar todo lo que vivimos para de verdad dar a conocer esto un poco más. La realidad fuera del Centro puede ir desde la más absoluta pobreza y situaciones de peligro en las que temes por tu vida, a las dificultades que a veces se daban entre las Hermanas hispano parlantes y las autóctonas, sabiendo que cuando te vayas todo va a seguir igual. Aunque si no fuera por ellas nada de esto sería posible, no nos olvidemos que dan su vida por estar ahí ayudando a los más débiles, en una de las regiones más inhóspitas del planeta.

    ¿Qué me gustaría que se llevará el que lea esto? Que si por lo que fuera se siente en una situación similar a la que inicialmente yo tenía, no dude que vivir esta experiencia (cuando se vuelva a poder) puede ayudarle a ser mejor persona, además ayudando a los demás. Yo además me llevé un grupo de amigos con los que podremos recordar la experiencia toda la vida y seguir en contacto con las niñas y las hermanas, dificultades tecnológicas mediante. Por último asegurarle de que un pedacito suyo se quedará ahí para siempre.Álvaro Ayllón Fesser

    2016

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    Fundación San Patricio - Memoria de Actividades - 2019 -2020

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    Las donaciones puntuales nos permiten acometer mejoras y afrontar los imprevistos frecuentes. Principalmente en el proyecto de cooperación, pero también en otros programas educativos. No todos queremos hacer una donación recurrente. Lo importante es colaborar cómo más le convenga a cada uno.

    Donar a la Fundación San Patricio en concepto de SanpAyuda, garantiza al donante que su aportación será dedicada, al cien por cien al cumplimiento de los fines fundacionales en general, salvo que especifique que quiere que se destinen a un proyecto concreto.

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    Las cuotas anuales de nuestros socios, sirven para poder mantener la mínima estructura de la fundación, que es obligatoria por la ley de fundaciones, y que sirve para que se pueda desarrollar la fundación . Son cuotas también desgravables en la declaración de la renta.

    El SanpaSocio ha de saber que su dinero se destina a seguir planificando los programas educativos que proponemos y para los que la Fundación se esfuerza mucho para poder encontrar patrocinadores, subvenciones, colaboradores, acuerdos, etc… de manera que esos programas sean autofinanciados y no generen más gastos de estructura.

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    SanPadrinos

    Es el modelo de crowdfunding para toda la comunidad San Patricio. Aportar una pequeña cantidad mensual, pero recurrente en el tiempo, es el mejor soporte que nos puedes dar. Nos permite saber con antelación si podemos mantener el proyecto, un año más.

    Cuando una persona se hace SanPadrino ha de saber que su dinero se destina, íntegramente, al proyecto de cooperación en Turkana – Kenia. Gracias a los SanPadrinos podemos seguir ayudando, a las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia, a cuidar de 60 niñas huérfanas o abandonadas y pagar su escolarización y necesidades de alimentación, ropa e higiene. También sirve ese dinero para mantener el centro Saint Patrick’s en el que se alojan las niñas, los pozos, las huertas y la guest house. Una ayuda imprescindible, que agradecemos infinitamente.

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    TEAMING

    A través de Teaming, tenemos una campaña para el proyecto de agricultura para tratar de llegar a más grupos de personas fuera de la comunidad San Patricio. Sólo es 1€ al mes, pero de nuevo la suma de muchos, nos da la vida. Anímate a colaborar también por aquí.